



Al contrario de lo que mucha gente cree, las grasas o lípidos son muy importantes para una alimentación equilibrada. Nos aportan energía, forman la estructura de nuestras membranas celulares y transportan las vitaminas liposolubles (A, D, E y K), facilitando su absorción.
Las grasas están formadas por diferentes tipos de ácidos grasos. Es la proporción entre éstos la responsable de su comportamiento en nuestro organismo. La OMS recomienda que la distribución de los diferentes tipos de ácidos grasos (que es lo que se conoce como perfil lipídico) en la dieta sea la siguiente: menor del 33% de ácidos grasos saturados, más del 50 % de monoinsaturados y menos del 17 % de poliinsaturados.
El aceite de oliva cumple e incluso supera las recomendaciones de la OMS. Su valor nutricional reside en:
Por todo lo anteriormente dicho, y entre otros, el aceite de oliva nos aporta los siguientes efectos beneficiosos:
En la Dieta Mediterránea el aceite de oliva es la principal fuente de grasas y esto hace que el perfil lipídico de la Dieta Mediterránea sea muy equilibrado y saludable, lo cual es un factor importante y directamente relacionado con la prevención de enfermedades cardiovasculares.