



10 consejos para una buena alimentación
1. Escoge comida variada.
Para estar sano necesitas más de 40 nutrientes diferentes y no existe un solo alimento que proporcione todos ellos. Gracias al buen funcionamiento de la distribución actual, resulta fácil encontrar una amplia variedad de alimento, tanto si quieres productos frescos para cocinarlos, como si prefieres platos precocinados o compras comida para llevar. Procura equilibrar tu alimentación a medio plazo. Si el almuerzo es muy graso, toma una cena ligera. Si un día cenas una gran porción de carne, elige pescado al día siguiente.
2. Basa tu dieta en alimentos ricos en carbohidratos.
La mayoría de la gente no como suficientes alimentos como pan, pasta, arroz, otros cereales y patatas. Prácticamente la mitad de las calorías necesarias en la dieta deben proceder de estos comestibles. Prueba el pan y el arroz integrales u otros cereales para aumentar además la ingesta de fibra.
3. Como muchas frutas y verduras.
Somos muchos los que no comemos suficientes alimentos de este tipo, a pesar de que aportan nutrientes protectores fundamentales. Procura tomar al menos cinco porciones al día.
4. Mantén el peso adecuado y mantente en forma.
El peso adecuado para cada persona depende de muchos factores como el sexo, la altura, la edad y las características hereditarias.
El exceso de peso favorece el riesgo de padecer una gran cantidad de enfermedades, tales como cáncer y afecciones cardíacas. Cuando ingerimos más calorías de las necesarias aparece un exceso de grasa en el organismo. El excedente de calorías puede proceder de nutrientes calóricos (proteínas, grasas, carbohidratos o alcohol) pero las grasas son la fuente más concentrada de calorías. Hacer ejercicio es un buen método para aumentar el consumo de energía (calorías) diario, y además hace que te sientas bien. La conclusión es muy sencilla: si ganas peso, significa que tienes que comer menos y hacer más ejercicio.
5. Toma porciones moderadas: no suprimas alimentos, reduce la cantidad.
Puedes comer todos los alimentos que te gustan, sin necesidad de prescindir de ninguno, siempre que sea en cantidades razonables. He aquí algunos ejemplos de raciones moderadas: 100 g de carne, una fruta de tamaño medio, media taza de pasta en crudo y 50 ml. de helado. Las comidas precocinadas constituyen una forma muy práctica de controlar las raciones, a menudo aparece indicado en al etiqueta el valor energético para ayudar a quienes cuentan las calorías. Cuando comes fuera comparte una ración con un amigo.